8 de enero de 2008
Una etapa ha terminado
El nuevo año: el 2008. Llegó sin mucho ruido pero sí con los rituales propios de la fecha. No pedí nada diferente a vivir, a vivir, a recorrer caminos y abrir puertas. Y con este deseo, tomé el primero de enero un libro que me apetecía releer, Juan Salvador Gaviota. Me llegó un diálogo que antes había quizá comprendido con la razón y no con el corazón. -¡Casa no tengo! Bandada tampoco tengo. Soy un exiliado. Y hora volamos a la vanguardia del viento de la Gran Montaña. Unos cientos de metros más, y no podré levantar más este viejo cuerpo. -Sí que pudes, Juan Porque has aprendido. Una etapa ha terminado, y ha llegado la hora de que empice otra. Tal como le había iluminado toda su vida, también ahora el entendimiento iluminó ese instante de la experiencia de Juan Salvador gaviota. Tenían razón. Él era capaz de volar más alto, y ya era hora de irse a casa. Echó una larga y última mirada al cielo, a esa magnífica tierra de plata donde tanto había aprendido. -Estoy listo -dijo al fin. Y Juan Salvador Gaviota se elevó con las dos radiantes gaviotas para desaparecer en su perfecto y oscuro cielo. (Del realto de Richard Bach). Y quizá mi recomendación en esta oportunidad es decirles, retomen de vez en cuando esas lecturas que han marcado su vida.
30 de septiembre de 2007
Periodistas en el campo
El ordenador, internet, las llamadas las carreras, el trabajo precario, también llamado independiente, las oficinas, el tabaco, la casa, las ruedas de prensa, desayunos de trabajo en los que no se desayuna, los jefes y las jefas, escribir sobre los políticos, deporte, sociedad, salud, que si reportaje, crónica o noticia...¡Ufff! Que estrés. ¿Está confirmada la entrevista? Cubra...
Estrés y depresión son palabras de moda o males que les son propios a esta sociedad y a la profesión periodística. Pero como todo no puede ser quejadera, esta abuela recomienda hoy, seguir el ejemplo de la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras-Madrid y las chicas de Nosotras en el Mundo de Radio Vallekas que decidieron abandonar Madrid e irse para el campo, a un albergue en Guadalajara.
¿Que hicieron? Las fotos podrán contarlo y lo que no puede verse es el trabajo en taller sobre identidad, los disfraces en la noche, la discusión entre el presidente de Colombia Álvaro Uribe y el jefe guerrillero Manuel Marulanda, el poeta, el italiano Marcelo, la ministra...En fin, un desfile de personajes... ¡Que noche!
Para finalizar la jornada, un nutrido grupo de enamoradas del planeta, abandonaron la habitación para acostarse en el césped a contemplar la bóveda estrellada.
Las periodistas y comunicadoras respiraron aire fresco, camaradería, tomaron decisiones y se furon descansadas para la capital a continuar en los atascos, las carreras. No importa, fue un fin de semana fenomenal.
24 de agosto de 2007
Disfrutemos Bogotá
Podríamos decir que existen tres zonas bien diferenciada en Bogotá: El Norte, el Centro y el Sur. Cada una tiene su propio encanto, secretos y diferencias clasistas, aunque la única que tiene identidad
es el Centro con sus propias clasificaciones estéticas, de movimiento comercial también con sus variaciones.
Me comentaba una amiga que vive en el norte que siente miedo en el centro. No lo visita y no sabe lo que se pierde.
El alboroto de la carrera décima con sus múltipes negocios de ropa, libros, oficinas, vendedores ambulantes y las voces que a través de los micrófonos ofrecen variedad de productos. La cantidad exagerada de buses que desordenadamente van hacia el sur y hacia el norte y la gente que corre con cara de preocupación. Es Bogotá no es Estocolmo.
Otro ambiente presentan la carrera sexta, quinta y la cuarta y tercera con sus calles laterales que dan cuenta de los estudiantes que transitan despreocupadamente con sus mochilas; los funcionaros y políticos que van y vienen con sus elegantes trajes o atuendos propios de tierra fría; las papelerías y negocios del mismo ramo; las cafeterías tan coquetas y la gran biblioteca Luis Ángel Arango, una de las mejores de Latinoamérica, y cómo no, bares, rumbiaderos y restaurantes que compiten con su música y la variedad de comidas.
La carrera sétima dirección sur, nos conduce a la Plaza de Bolívar y alrededores. " Es fácil reconocerla. Las imponentes construcciones de estilo neoclásico que la rodean forman parte de su majestuosa grandeza y la hacen inigualable. La Catedral Primada; La Capilla del Sagrario; El Capitolio Nacional; El Palacio de Justicia y el Edificio Lievano, sede de la Alcaldía Mayor, enmarcan éste escenario histórico.
Hacia el oriente, igual que en tiempos de La Colonia, se pueden observar las calles estrechas y pendientes que conducen hacia los cerros, en donde se encuentran las edificaciones más representativas de la época con sus portones, balcones y faroles antiguos. Estas casas que en el pasado le pertenecían a los personajes más ricos y poderos, ahora conforman la localidad más antigua de la capital: La Candelaria".*
La Plaza de Bolívar ha sido escenario de hechos relevantes como el grito de independencia el 20 de julio de 1810; el fusilamiento, por parte del ejército español, de Policarpa Salavarrieta por su vinculación con el ejército patriota en 1816 y la toma del Palacio de Justicia el 7 y 8 de noviembre de 1985.
En últimas, el centro de Bogotá es para adentrarse en él, descubrirlo, vivirlo y gozarlo.
*WWW.colombia.com
Me comentaba una amiga que vive en el norte que siente miedo en el centro. No lo visita y no sabe lo que se pierde.
El alboroto de la carrera décima con sus múltipes negocios de ropa, libros, oficinas, vendedores ambulantes y las voces que a través de los micrófonos ofrecen variedad de productos. La cantidad exagerada de buses que desordenadamente van hacia el sur y hacia el norte y la gente que corre con cara de preocupación. Es Bogotá no es Estocolmo.
Otro ambiente presentan la carrera sexta, quinta y la cuarta y tercera con sus calles laterales que dan cuenta de los estudiantes que transitan despreocupadamente con sus mochilas; los funcionaros y políticos que van y vienen con sus elegantes trajes o atuendos propios de tierra fría; las papelerías y negocios del mismo ramo; las cafeterías tan coquetas y la gran biblioteca Luis Ángel Arango, una de las mejores de Latinoamérica, y cómo no, bares, rumbiaderos y restaurantes que compiten con su música y la variedad de comidas.
La carrera sétima dirección sur, nos conduce a la Plaza de Bolívar y alrededores. " Es fácil reconocerla. Las imponentes construcciones de estilo neoclásico que la rodean forman parte de su majestuosa grandeza y la hacen inigualable. La Catedral Primada; La Capilla del Sagrario; El Capitolio Nacional; El Palacio de Justicia y el Edificio Lievano, sede de la Alcaldía Mayor, enmarcan éste escenario histórico.
Hacia el oriente, igual que en tiempos de La Colonia, se pueden observar las calles estrechas y pendientes que conducen hacia los cerros, en donde se encuentran las edificaciones más representativas de la época con sus portones, balcones y faroles antiguos. Estas casas que en el pasado le pertenecían a los personajes más ricos y poderos, ahora conforman la localidad más antigua de la capital: La Candelaria".*
La Plaza de Bolívar ha sido escenario de hechos relevantes como el grito de independencia el 20 de julio de 1810; el fusilamiento, por parte del ejército español, de Policarpa Salavarrieta por su vinculación con el ejército patriota en 1816 y la toma del Palacio de Justicia el 7 y 8 de noviembre de 1985.
En últimas, el centro de Bogotá es para adentrarse en él, descubrirlo, vivirlo y gozarlo.
*WWW.colombia.com
17 de julio de 2007
Visitar la Región Cafetera
Hoy no toca cocina, ni recomendaciones para hermosearnos, ni lecturas. Lo tendremos más sencillo: tomar una chiva en Manizales, Pereira o Armenia. Una vez abandonemos la ciudad, empieza un verdadero banquete de ojos. Y si de verdad quiere descansar, no piense, sólo contemple el paisaje verdeazul de las montañas de la región cafetera de Colombia, las casas campesinas, los arbustos de café, las matas de plátano, los árboles de guama y flores de todos los colores.
Recomiendo bajarse de la chiva para tomarse un traguito de aguardiente y si es doble mejor. El frío se marcha. Que no le gusta el sabor anizado del trago insignia de la tierra del mestizaje, pues un buen ron para alegrar el espíritu o un canelazo. ¿Quiere embriagarse? No se preocupe que puede hacerlo con... ¡hummmmmm! Ese olor, ese olor a café, ese aroma de café.
Y si el caso es de hambre, un buen sancocho de gallina de corral o una taza de agua de panela con queso y arepa.
Algo más: si le llega la nostalgia, recréela, es un estado anímico que podemos admitirle su existencia pero no permitirle que se instale. ¡Ah! Que no sufre de nosalgia. Mejor para usted pero le aseguro que se pierde de una parcelita del ser humano o a lo mejor, su tierra nunca la ha sentido lejos.
12 de junio de 2007
Salsa de maní
Una salsa de maní puede sorprender a la familia en una de esas reuniones que llega la prole con sus entrañables amigos y amigas, cuando aumenta la descendencia o simplemente nos animamos para organizar una rumba en casa, finca, piso o apartamento, claro está si los vecinos son tolerantes y no tienen problemas con la música y la alegría de su prójimo.
La receta de la salsa de maní, suministrada por Amparo, la hermana de la abuela Clara, la deleitámos en medio de una conversación mientras preparábamos un asado. Claro está que no sólo hablamos de culinaria sino que le añadimos una pizca de locura a las múltiples historias de mujeres. Si, también estuvieron señores interesantes, jóvenes y unas cuantas niñas.
Ahora tomen nota. Muy sencillo. Una cantidad de maní con poca agua, la suficiente para que la licuadora pueda batir. Le añade cebolla en rama, pimienta y sal al gusto. Si el cuerpo le pide picante, agregue ají, a su gusto desde luego, agréguele imaginación.
En poco tiempo tendrá una salsa lista para untar en pequeños trozos de pan o en un patacón pisao.
La receta de la salsa de maní, suministrada por Amparo, la hermana de la abuela Clara, la deleitámos en medio de una conversación mientras preparábamos un asado. Claro está que no sólo hablamos de culinaria sino que le añadimos una pizca de locura a las múltiples historias de mujeres. Si, también estuvieron señores interesantes, jóvenes y unas cuantas niñas.
Ahora tomen nota. Muy sencillo. Una cantidad de maní con poca agua, la suficiente para que la licuadora pueda batir. Le añade cebolla en rama, pimienta y sal al gusto. Si el cuerpo le pide picante, agregue ají, a su gusto desde luego, agréguele imaginación.
En poco tiempo tendrá una salsa lista para untar en pequeños trozos de pan o en un patacón pisao.
25 de abril de 2007
Caminemos, tal vez nos mejore la vida
Caminante no hay camino, decía el poeta Antonio Machado. Caminemos dice un bolero que entre las muchas versiones, una la interpreta el trío Los Panchos. Caminito que el tiempo ha borrado, dice la letra de un tango. Por un caminito yo te fui a buscar muy lejos cantaban las adolsescentes de los 60.
Podríamos seguir buscando y buscando pero no busquemos, caminemos. Quizás usted y yo sabemos para que sirve, pero no importa, deje que me explaye un poco intentanado hacerme terapia mientras creo que se lo cuento pero seguro que no digo nada nuevo.
Camino porque ayuda a la circulación, mejora la digestión...Para que se lo repito, para mí lo más importante es que me ayuda a tranquilizar el espíritu, me permite pensar y aclarar mis ideas y sentimientos. Si camino en compañía, se crea un ambiente distendido para conversar.
Si ese caminar, si ese camino te lleva a un río como el que ves en la fotografía, El Ariari en el Meta, Llanos Orientales de Colombia, habrás hecho el ejercicio completo porque es agua que corre, que da energía y sensación de paz.
Caminante son tus huellas
El camino nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
(A.Machado)
Así que olvidemos por un día, una semana, un mes...la estufa, la plancha, el ordenador, los compromisos, el marido, el amante, la amante, las-los hijos, el trabajo y caminemos, o a lo mejor necesita hacerlo con él con ella con todos, pero caminemos y reencontrémonos con lo que nos pretenden quitar y secuestrar: La naturaleza. Invito a que retomemos algo de la vida en mis viejos tiempos, son las recomendaciones de la abuela.
Podríamos seguir buscando y buscando pero no busquemos, caminemos. Quizás usted y yo sabemos para que sirve, pero no importa, deje que me explaye un poco intentanado hacerme terapia mientras creo que se lo cuento pero seguro que no digo nada nuevo.
Camino porque ayuda a la circulación, mejora la digestión...Para que se lo repito, para mí lo más importante es que me ayuda a tranquilizar el espíritu, me permite pensar y aclarar mis ideas y sentimientos. Si camino en compañía, se crea un ambiente distendido para conversar.
Si ese caminar, si ese camino te lleva a un río como el que ves en la fotografía, El Ariari en el Meta, Llanos Orientales de Colombia, habrás hecho el ejercicio completo porque es agua que corre, que da energía y sensación de paz.
Caminante son tus huellas
El camino nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
(A.Machado)
Así que olvidemos por un día, una semana, un mes...la estufa, la plancha, el ordenador, los compromisos, el marido, el amante, la amante, las-los hijos, el trabajo y caminemos, o a lo mejor necesita hacerlo con él con ella con todos, pero caminemos y reencontrémonos con lo que nos pretenden quitar y secuestrar: La naturaleza. Invito a que retomemos algo de la vida en mis viejos tiempos, son las recomendaciones de la abuela.
5 de febrero de 2007
Dulce de piña con coco
Para que lo haga un fin de semana tranquilo, después de un duro trabajo o para cualquier día, en todo caso, para los amantes y las querendonas de los buenos postres. Les prometo que es muy sencillo, es cuestión de tener ganas y ponerse a la tarea.
Les cuento cómo se hace el dulce de piña y coco. El pasado diciembre, lo envié como regalo para mi familia a lejanas tierras y sé que lo saborearon con gusto en compañía de varios amigos y uno de ellos me escribió pidiéndome la receta. Ahí va.
Una piña rayada
Un coco rayado
Una panela o medio kilo de azucar morena
Canela en astillas al gusto y clavos
Se colocan todos los ingresientes al fuego. ¡Cuidado! Nada de agua. Revuelva las veces que lo considere necesario, con tranquilidad, sin aceleramiento para que además disfrute de su olor, del proceso, de su cocción hasta que por fin le de el punto.
Resultado: Una delicia.
Les cuento cómo se hace el dulce de piña y coco. El pasado diciembre, lo envié como regalo para mi familia a lejanas tierras y sé que lo saborearon con gusto en compañía de varios amigos y uno de ellos me escribió pidiéndome la receta. Ahí va.
Una piña rayada
Un coco rayado
Una panela o medio kilo de azucar morena
Canela en astillas al gusto y clavos
Se colocan todos los ingresientes al fuego. ¡Cuidado! Nada de agua. Revuelva las veces que lo considere necesario, con tranquilidad, sin aceleramiento para que además disfrute de su olor, del proceso, de su cocción hasta que por fin le de el punto.
Resultado: Una delicia.
30 de noviembre de 2006
Llegó diciembre con su alegría...
Me acuerdo cuando vivía en la finca de mi abuelo Manuel. Nos reuníamos todas las muchachas de la vereda. Dejábamos que los muchachos se acercaran. No me dirán que no era un buen pretexto en aquellos tiempos. Todo listo el 16 de diciembre para cantar en las novenas.
Les cuento que yo no soy creyente, pero mis padres si lo eran y yo también en aquel entonces -la religión yo no la escogí- pero también les cuento que recuerdo con mucho cariño aquellas fechas por lo que social y familiarmente significaban. Eran días para sacar la alegría del cuerpo, para hacer comitivas alrededor de un fogón de leña, una enorme olla y un gran mecedor de palo para menear la natilla, mientras que otras y hasta ellos hacían los buñuelos.
Terminada la tarea se colocaba la natilla en platos con sus respectivos bueñuelos, se tapaban con un servilleta de algodón. ¡A comer! y que no faltase ese ¡Vaya mija llévele este platico a misía Carmen!
Porque además de colectivizarse el divertido trabajo se compartía con las vecinas los sabrosos resultados.
Los juegos con apuestas por cosas sencillas también eran variados: que si dar y no recibir o pajita en boca, que si a estatua o beso rabado.
Pero amigas y amigos, no es que no quiera que los tiempos cambien, pero que sean para avanzar en el binestar, no para hacernos esclavos del consumo, es decir, mucho trabajar para comprar y comprar y no disfutar.
Y recordando que en esta sección me piden que recomiende, pues si, si que voy a aprovechar para recomendarles no que regresen a la piedad sino que recuperen el espíritu de colectividad, de alegría y solidaridad. ¿Por qué no piden a sus abuelas y abuelos o a sus padres que les eneseñen aquellos juegos perdidos. Les juro que no necesitan comprar nada para divertirse con ellos.
Les cuento que yo no soy creyente, pero mis padres si lo eran y yo también en aquel entonces -la religión yo no la escogí- pero también les cuento que recuerdo con mucho cariño aquellas fechas por lo que social y familiarmente significaban. Eran días para sacar la alegría del cuerpo, para hacer comitivas alrededor de un fogón de leña, una enorme olla y un gran mecedor de palo para menear la natilla, mientras que otras y hasta ellos hacían los buñuelos.
Terminada la tarea se colocaba la natilla en platos con sus respectivos bueñuelos, se tapaban con un servilleta de algodón. ¡A comer! y que no faltase ese ¡Vaya mija llévele este platico a misía Carmen!
Porque además de colectivizarse el divertido trabajo se compartía con las vecinas los sabrosos resultados.
Los juegos con apuestas por cosas sencillas también eran variados: que si dar y no recibir o pajita en boca, que si a estatua o beso rabado.
Pero amigas y amigos, no es que no quiera que los tiempos cambien, pero que sean para avanzar en el binestar, no para hacernos esclavos del consumo, es decir, mucho trabajar para comprar y comprar y no disfutar.
Y recordando que en esta sección me piden que recomiende, pues si, si que voy a aprovechar para recomendarles no que regresen a la piedad sino que recuperen el espíritu de colectividad, de alegría y solidaridad. ¿Por qué no piden a sus abuelas y abuelos o a sus padres que les eneseñen aquellos juegos perdidos. Les juro que no necesitan comprar nada para divertirse con ellos.
30 de octubre de 2006
El pantano de San Juan. !Qué tiempos aquellos!

Dirán que estoy vieja. A lo mejor tienen razón, pero tampoco hace tanto tiempo que iba de paseo al pantano de San Juan con toda la familia cuando emepezaba el veranito. Estoy hablando de hace quince años.
Pasé hace dos semanas con mi amigo Jorge, camino de las fiestas del vino en Cenicientos y esto fue lo que nuestros asustados ojos vieron. La verdad, no sé porque tanto impacto porque, ¿qué podríamos esperar con esta falta de lluvia, este montón de empresas y capitalistas que destrozan salvajemente el ecosistema, estos políticos que sólo aspiran...? Creo que me estoy calentando y no es el día, ni este el momento.
¿Recuerdan cuando había playas, embarcadero, se podía nadar, pescar, practicar piraguismo y navegación?
Dejo a unas y otros con lo que vimos, mejor, con lo que captó la cámara de Jorge R.
El pantano de San Juan. !Qué tiempos aquellos!

Dirán que estoy vieja. A lo mejor tienen razón, pero tampoco hace tanto tiempo que iba de paseo al pantano de San Juan con toda la familia cuando emepezaba el veranito. Estoy hablando de hace quince años.
Pasé hace dos semanas con mi amigo Jorge, camino de las fiestas del vino en Cenicientos y esto fue lo que nuestros asustados ojos vieron. La verdad, no sé porque tanto impacto porque, ¿qué podríamos esperar con esta falta de lluvia, este montón de empresas y capitalistas que destrozan salvajemente el ecosistema, estos políticos que sólo aspiran...? Creo que me estoy calentando y no es el día, ni este el momento.
¿Recuerdan cuando había playas, embarcadero, se podía nadar, pescar, practicar piraguismo y navegación?
Dejo a unas y otros con lo que vimos, mejor, con lo que captó la cámara de Jorge R.
6 de octubre de 2006
Sopa mexicana
La comadre Olga que no es mexicana sino paisa de pura cepa como dicen allá en Manizales en plena zona cafetera de Colombia, se animó al conocer la sección de esta abuela y aqui tenemos el resultado.
Misiá Olga, muchas gracias.
Para 10 personas
INGREDIENTES:
5 pechugas de pollo
3 cebollas de huevo grandes
2 zanahorias grandes
16 tomates maduros
1 pimentón rojo
1 bouquet garní (cilantro, perejil laurel y tomillo frescos )
2 tazas de crema de leche agria
1 limón
2 aguacates pelados y partidos en cuadritos
1 taza de queso blanco rallado
½ taza de cilantro picado
aceite de oliva
vinagre blanco
sal y pimienta
ají tabasco
¼ de taza de salsa de tomate
3 paquetes grandes de maicitos
PASOS A SEGUIR
1. Aliñar las pechugas con cebolla rallada, salsa inglesa, sal y pimienta
2. Cocinar el pollo con 15 tazas de agua. Cuando esté bien cocido se retira del agua y en este caldo se ponen a cocinar las zanahorias, 2 cebollas partidas en cruz, 10 tomates pelados, el pimentón y el bouquet garní.
3. Preparar 2 tazas de pico de gallo así: 3 tomates maduros picados con cáscara, 1 cebolla grande picada, la ½ taza de cilantro picado, 3 cucharadas de aceite de oliva, 3 cucharadas de vinagre, sal, pimienta y ají al gusto.
4. Preparar 1 ½ de salsa roja mejicana así: 3 tomates maduros pelados y machacados (prender y apagar la licuadora), ¼ de taza de vinagre, ¼ de taza de salsa de tomate, ¼ de taza de agua, 1 cucharadita de ají, ¼ de cucharadita de pimienta, sal al gusto.
5. A 2 tazas de crema de leche espesa, agregar jugo de limón y una pizca de sal para que quede agria.
6. Desflecar el pollo o partirlo en cuadritos.
7. Licuar el caldo de verduras y servirlo bien caliente. Poner en el plato de cada persona solo el caldo.
8. Colocar en la mesa todos los ingredientes para que cada uno se sirva a su gusto.
Misiá Olga, muchas gracias.
Para 10 personas
INGREDIENTES:
5 pechugas de pollo
3 cebollas de huevo grandes
2 zanahorias grandes
16 tomates maduros
1 pimentón rojo
1 bouquet garní (cilantro, perejil laurel y tomillo frescos )
2 tazas de crema de leche agria
1 limón
2 aguacates pelados y partidos en cuadritos
1 taza de queso blanco rallado
½ taza de cilantro picado
aceite de oliva
vinagre blanco
sal y pimienta
ají tabasco
¼ de taza de salsa de tomate
3 paquetes grandes de maicitos
PASOS A SEGUIR
1. Aliñar las pechugas con cebolla rallada, salsa inglesa, sal y pimienta
2. Cocinar el pollo con 15 tazas de agua. Cuando esté bien cocido se retira del agua y en este caldo se ponen a cocinar las zanahorias, 2 cebollas partidas en cruz, 10 tomates pelados, el pimentón y el bouquet garní.
3. Preparar 2 tazas de pico de gallo así: 3 tomates maduros picados con cáscara, 1 cebolla grande picada, la ½ taza de cilantro picado, 3 cucharadas de aceite de oliva, 3 cucharadas de vinagre, sal, pimienta y ají al gusto.
4. Preparar 1 ½ de salsa roja mejicana así: 3 tomates maduros pelados y machacados (prender y apagar la licuadora), ¼ de taza de vinagre, ¼ de taza de salsa de tomate, ¼ de taza de agua, 1 cucharadita de ají, ¼ de cucharadita de pimienta, sal al gusto.
5. A 2 tazas de crema de leche espesa, agregar jugo de limón y una pizca de sal para que quede agria.
6. Desflecar el pollo o partirlo en cuadritos.
7. Licuar el caldo de verduras y servirlo bien caliente. Poner en el plato de cada persona solo el caldo.
8. Colocar en la mesa todos los ingredientes para que cada uno se sirva a su gusto.
5 de septiembre de 2006
Para evitar el mal aliento y el mal olor en las axilas
Playas, descanso, vacaciones, calor, sofocos, calles desiertas después de las dos de la tarde…Por qué tanto alboroto, ¡Es verano! Si es frío, por que hace frío y si es calor porque …Me preocupa más los malos olores por descuido con la salud y por la falta de amor con la comunidad. ¡Uf! El metro. Y ¿Qué me dicen de los autobuses?
No me voy explayar con charlas y cantaletas sobre lo que se debe comer y lo que no se debe, aunque a mis años me está permitido. Esa ventaja tenemos las abuelas. Y para no perderme en mis historias tomen atenta nota de las recomendaciones para esos incómodos olores.
Mal aliento: Cuide su alimentación. Nada de café, ni alcohol ni tabaco, uso del cepillado e hilo dental. Claro que si les digo la verdad, un buen café cae muy bien a ciertas horas, con una buena compañía que puede ser una agradable lectura, ¡Ah! y ver la taza humeante y sentir su aroma es un deleite.
Para aquella cita tan esperada, esa cita romántica masticar cardamomo, hierbabuena, canela o clavos diez minutos antes. Dirán que soy cursi, pero quisiera verlos o verlas si tienen el problema. Recuerden que “por la boca muere el pez”
Otro problemita que se resuelve fácil: el mal olor en las axilas (cante de alerón o chucha como dicen en alguna región de España y otras de Colombia), limón o leche de magnesia. Si es usted persona inquieta averigüe por las investigaciones que vinculan el cáncer de mama con algunos desodorantes que impiden la transpiración.
Por favor, no me deje con la duda y cuénteme los resultados. Y suerte.
No me voy explayar con charlas y cantaletas sobre lo que se debe comer y lo que no se debe, aunque a mis años me está permitido. Esa ventaja tenemos las abuelas. Y para no perderme en mis historias tomen atenta nota de las recomendaciones para esos incómodos olores.
Mal aliento: Cuide su alimentación. Nada de café, ni alcohol ni tabaco, uso del cepillado e hilo dental. Claro que si les digo la verdad, un buen café cae muy bien a ciertas horas, con una buena compañía que puede ser una agradable lectura, ¡Ah! y ver la taza humeante y sentir su aroma es un deleite.
Para aquella cita tan esperada, esa cita romántica masticar cardamomo, hierbabuena, canela o clavos diez minutos antes. Dirán que soy cursi, pero quisiera verlos o verlas si tienen el problema. Recuerden que “por la boca muere el pez”
Otro problemita que se resuelve fácil: el mal olor en las axilas (cante de alerón o chucha como dicen en alguna región de España y otras de Colombia), limón o leche de magnesia. Si es usted persona inquieta averigüe por las investigaciones que vinculan el cáncer de mama con algunos desodorantes que impiden la transpiración.
Por favor, no me deje con la duda y cuénteme los resultados. Y suerte.
Para el mal aliento y mal olor en las axilas
Playas, descanso, vacaciones, calor, sofocos, calles desiertas después de las dos de la tarde…Por qué tanto alboroto, ¡Es verano! Si es frío, por que hace frío y si es calor porque …Me preocupan más los malos olores porque significan descuido con la salud o falta de amor con la comunidad. ¡Uf! El metro. Y ¿Qué me dicen de los autobuses?
No me voy explayar con charlas y cantaletas sobre lo que se debe comer y lo que no se debe, aunque a mis años me está permitido. Esa ventaja tenemos las abuelas.
Recomendaciones para esos incómodos olores:
Mal aliento: Cuide su alimentación. Nada de café, ni alcohol ni tabaco, uso del cepillado e hilo dental. Claro que para que mentir, un buen café, una buena compañía, una agradable charla y lo demás irá llegando.
Y antes que me pierda en mis elocubraciones empiezo, tome atenta nota.
Para aquellas citas citas románticas (aún recuerdo las mías) masticar cardamomo, hierbabuena, canela o clavos diez minutos antes.
Y para otro mal muy frecuente también puedo recordar alguna receta, hablo del mal olor en las axilas (cante de alerón o chucha como dicen en alguna región de España y otras de Colombia, limón o leche de magnesia. Si es usted persona inquieta averigüe por las investigaciones que vinculan el cáncer de mama con algunos desodorantes que impiden la transpiración.
Por favor, después de esa cita tan esperada no deje de comentarme los resultados.
No me voy explayar con charlas y cantaletas sobre lo que se debe comer y lo que no se debe, aunque a mis años me está permitido. Esa ventaja tenemos las abuelas.
Recomendaciones para esos incómodos olores:
Mal aliento: Cuide su alimentación. Nada de café, ni alcohol ni tabaco, uso del cepillado e hilo dental. Claro que para que mentir, un buen café, una buena compañía, una agradable charla y lo demás irá llegando.
Y antes que me pierda en mis elocubraciones empiezo, tome atenta nota.
Para aquellas citas citas románticas (aún recuerdo las mías) masticar cardamomo, hierbabuena, canela o clavos diez minutos antes.
Y para otro mal muy frecuente también puedo recordar alguna receta, hablo del mal olor en las axilas (cante de alerón o chucha como dicen en alguna región de España y otras de Colombia, limón o leche de magnesia. Si es usted persona inquieta averigüe por las investigaciones que vinculan el cáncer de mama con algunos desodorantes que impiden la transpiración.
Por favor, después de esa cita tan esperada no deje de comentarme los resultados.
7 de agosto de 2006
Utilice la cáscara de piña
No tire a la basura la cáscara de piña. La trocea y junto con un pedazo de pulpa de la fruta y tres veces la cantidad de Agua la pone al fuego con un puñado de arroz, canela, cuatro clavos y un cuarto de panela o azúcar morena.
Ocúpese de sus quehaceres y cuando se acuerde le echa una mirada con la esperanza de encontrar blanda la cáscara. Si lo considera necesario, le agrega agua y dulce al gusto.
Una vez que esté listo, lo retira del fuego y lo deja reposar un día y una noche. Luego lo pas por la licuadora, lo cuela y deja unas horas en la nevera o frigorífico.
Listo para tomar su delicioso masato.
Ocúpese de sus quehaceres y cuando se acuerde le echa una mirada con la esperanza de encontrar blanda la cáscara. Si lo considera necesario, le agrega agua y dulce al gusto.
Una vez que esté listo, lo retira del fuego y lo deja reposar un día y una noche. Luego lo pas por la licuadora, lo cuela y deja unas horas en la nevera o frigorífico.
Listo para tomar su delicioso masato.
Utilice la cáscara de piña
No tire a la basura la cáscara de piña. La trocea y junto con un pedazo de pulpa de la fruta y tres veces la cantidad de Agua la pone al fuego con un puñado de arroz, canela, cuatro clavos y un cuarto de panela o azúcar morena.
Ocúpese de sus quehaceres y cuando se acuerde le echa una mirada con la esperanza de encontrar blanda la cáscara. Si lo considera necesario, le agrega agua y dulce al gusto.
Una vez que esté listo, lo retira del fuego y lo deja reposar un día y una noche. Luego lo pas por la licuadora, lo cuela y deja unas horas en la nevera o frigorífico.
Listo para tomar su delicioso masato.
Ocúpese de sus quehaceres y cuando se acuerde le echa una mirada con la esperanza de encontrar blanda la cáscara. Si lo considera necesario, le agrega agua y dulce al gusto.
Una vez que esté listo, lo retira del fuego y lo deja reposar un día y una noche. Luego lo pas por la licuadora, lo cuela y deja unas horas en la nevera o frigorífico.
Listo para tomar su delicioso masato.
24 de julio de 2006
Patatas o papas rehogadas
Cocina las patatas con piel (si desea, posteriormente la quita), luego las parte en cuatro.
Haga a fuego lento un rehogo con cebolla, tomate, queso y sal algusto y una vez esté listo agréguele las papas y deje diez minutos, siempre a fuego lento.
Pruebe. ¡Qué delicia! Listas para comer en solitario o en compañía.
Haga a fuego lento un rehogo con cebolla, tomate, queso y sal algusto y una vez esté listo agréguele las papas y deje diez minutos, siempre a fuego lento.
Pruebe. ¡Qué delicia! Listas para comer en solitario o en compañía.
11 de julio de 2006
Arroz con cilantro
El arroz al igual que el cuscus, facilitan la labor de un cocinero o una cocinera en apuros. La vida moderna, yo no se ya si para bien o para qué, vida agitada, sin tiempo para las largas conversaciones familiares con abuela y abuelo incluídos. Ahora, Nada o muy poco.
Como ven, no pierdo la costumbre de perderme. Quería hablarles o escribirles, ustedes sabrán, sobre el arroz con cilantro. Como todo, muy sencillo después de saberlo.
Pora una cantidad de arroz, pones el doble de agua; tres cucharadas de aceite, sal y un diente de ajo. Con el fuego normal esperas hasta que desaparezca el agua (los paisas de las tierras de Colombia dicen: "hay que esperar a que seque"). Bajas el fuego, tapas la vasija y lo dejas unos 10 minutos.
Agregas una cantidad generosa de cilantro picado, revuelves, tapas tres minutos y listo para que lo acompañes con carne, verdura...¡Buen provecho!
Como ven, no pierdo la costumbre de perderme. Quería hablarles o escribirles, ustedes sabrán, sobre el arroz con cilantro. Como todo, muy sencillo después de saberlo.
Pora una cantidad de arroz, pones el doble de agua; tres cucharadas de aceite, sal y un diente de ajo. Con el fuego normal esperas hasta que desaparezca el agua (los paisas de las tierras de Colombia dicen: "hay que esperar a que seque"). Bajas el fuego, tapas la vasija y lo dejas unos 10 minutos.
Agregas una cantidad generosa de cilantro picado, revuelves, tapas tres minutos y listo para que lo acompañes con carne, verdura...¡Buen provecho!
27 de junio de 2006
Un buen sancocho
Me parece que veo a mis amigas de Antioquia diciendo pero si yo hago así y a la otra, yo lo hago asa. La verdad es que cada una ponemos de nuestra parte su toque y su sazón aunque tenga una receta general.
Lo siento pero yo todo lo hago al cálculo. Cuando vivía el abuelo, podíamos estar en casa quince personas para almorzar, eso que en Europa y México dicen comer, y otras, sólo estábamos él y yo.
Se los voy a contar pensando en cuatro personas.
Ocho tazas grandes de agua, un kilo de carne de falda en trozos grandes y cebolla en rama picada y sal. Lo pones al fuego máximo 15 minutos, luego media hora a fuego lento.
Pasado ese tiempo tendrás listo tres plátanos machos y verdes, picados (con la mano, nada de cuchillo), dos yucas medianas en trozos y finalmente cuatro papas medianas en trozos. Aumentas unos quince minutos al fuego y luego, nuevamente, fuego lento.
Pasada media hora agregas cuatro mazorcas de maíz en trozos.
Una vez esté blando todo esto que en Colombia llaman los paisas revuelto, se agrega cominos, azafrán y un poco de pimienta y dejas un rato para coger el sabor.
Aparte haces un rehogado con cebolla en rama, tomate, pimentón. Lo puedes dejar en la mesa para que cada persona ponga en su plato al gusto o juntarlo de una vez con el sancocho.
Aparte, picas cilantro que se mezcla en cada plato.
Se sirve todo junto y se le puede dar un toque con una gotas de limón y acompañar de aguacate o repollo picado muy fino con sal y limón.
Para unas buenas ganas de sancocho no importa el calor o el frío. ¡Buen provecho! Y si nunca los has preparado, lánzate a la tarea. Me superarás, estoy segura.
Lo siento pero yo todo lo hago al cálculo. Cuando vivía el abuelo, podíamos estar en casa quince personas para almorzar, eso que en Europa y México dicen comer, y otras, sólo estábamos él y yo.
Se los voy a contar pensando en cuatro personas.
Ocho tazas grandes de agua, un kilo de carne de falda en trozos grandes y cebolla en rama picada y sal. Lo pones al fuego máximo 15 minutos, luego media hora a fuego lento.
Pasado ese tiempo tendrás listo tres plátanos machos y verdes, picados (con la mano, nada de cuchillo), dos yucas medianas en trozos y finalmente cuatro papas medianas en trozos. Aumentas unos quince minutos al fuego y luego, nuevamente, fuego lento.
Pasada media hora agregas cuatro mazorcas de maíz en trozos.
Una vez esté blando todo esto que en Colombia llaman los paisas revuelto, se agrega cominos, azafrán y un poco de pimienta y dejas un rato para coger el sabor.
Aparte haces un rehogado con cebolla en rama, tomate, pimentón. Lo puedes dejar en la mesa para que cada persona ponga en su plato al gusto o juntarlo de una vez con el sancocho.
Aparte, picas cilantro que se mezcla en cada plato.
Se sirve todo junto y se le puede dar un toque con una gotas de limón y acompañar de aguacate o repollo picado muy fino con sal y limón.
Para unas buenas ganas de sancocho no importa el calor o el frío. ¡Buen provecho! Y si nunca los has preparado, lánzate a la tarea. Me superarás, estoy segura.
20 de junio de 2006
Para suavizar las penas
Si una pena profunda te invade, te acompañará a donde vayas. Quizá unos días de soledad ayuden pero no muchos porque a lo mejor es la via a la depresión.
Las amigas o amigos son un buen bálsamo al igual que un buen brandy. Te sube la presión
y le pone una chispa a tu tristeza.
Caminar, recibir el sol en las horas adecuadas (hasta las doce del día y depués de las cuatro de la tarde, dicen los expertos)para que las llamadas hormonas de la alegría respondan a las súplicas de tu corazón.
Las amigas o amigos son un buen bálsamo al igual que un buen brandy. Te sube la presión
y le pone una chispa a tu tristeza.
Caminar, recibir el sol en las horas adecuadas (hasta las doce del día y depués de las cuatro de la tarde, dicen los expertos)para que las llamadas hormonas de la alegría respondan a las súplicas de tu corazón.
13 de junio de 2006
La abuela de Extremadura
Cuenta la abuela María José
"En mi pueblo se guardaban los lutos de una manera tan rigurosa que resultaba exagerada. En Extremadura era y sigue siendo tradicional hacer unos dulces típicos en Semana Santa, se llaman "bollas", caseras, riquísimas, con harina, huevo, aceite de oliva, azúcar y los rellenos de cabello de ángel, de almendras, de mermeladas caseras de tomate, melocotón, melón.... Las que se rellenan son las empanadillas. Esto en plan dulce. Luego también se hacían para los hombres otras empanadillas gigantes, que se llaman "hornazos", rellenas de chorizo, éstas se las llevaban al campo para almorzar, eran auténticas bombas energéticas. Se hacían en cada casa y participaban todas las mujeres de la familia, en torno a la mesa camilla, eran reuniones entrañables y divertidas, allí se podían oir todos chismes y los disparates posibles. Por la mañana se preparaba la masa, que era un trabajo para forzudas, todo a base de puños hasta que la masa "casaba". Se dejaba reposar en un barreño de barro durante horas y ya por la noche después de la cena era cuando todas nos poníamos a preparar las bollas, teníamos moldes de diferentes formas, de corazón, de estrella, redonda con hueco en medio, los de las empanadillas..., las íbamos colocando en latas, que eran las que luego iban al horno. Las bollas eran cubiertas con adornos tipo clara de huevo batida y azúcar, confites de colores.... Una que nos gustaba hacer en especial era la llamada "pavita", se hacía con formas inventadas, casi siempre de lagarto y encima se ponía un huevo cocido, que se sujetaba al lagarto con dos tiras cruzadas de masa. Quedaba preciosa. Luego el domingo de resurrección y el lunes de pascua, que era cuando se salía al campo a pasar el día (se llama "ir de gira"), la broma era cascarle el huevo en la cabeza al que anduviera más despistado.
El caso es que en las casas donde había un luto, esta tradición no se cumplía, se suponía que era algo lúdico y en una casa de luto todo tenía que ser tristeza. Entonces, para que esas familias no se quedaran sin comer sus bollas, las vecinas les mandaban unas cuantas. Yo me acuerdo de chica haciendo el reparto que me mandaba mi madre, en un plato se ponían diez o doce piezas variadas, se tapaban con una servilleta y hala, a casa de la fulanita o la menganita, a decir: que de parte de mi madre aquí le traigo unas bollas para que las prueben, era como un disco rallado. Entonces la fulanita te daba las gracias y unas pesetillas de propina. A mí me daba mucha vergüenza ir a las casas, pero no me quedaba otra porque le tocaba impepinablemente a la más chica de la casa, así que mi hermana se salvaba.
"En mi pueblo se guardaban los lutos de una manera tan rigurosa que resultaba exagerada. En Extremadura era y sigue siendo tradicional hacer unos dulces típicos en Semana Santa, se llaman "bollas", caseras, riquísimas, con harina, huevo, aceite de oliva, azúcar y los rellenos de cabello de ángel, de almendras, de mermeladas caseras de tomate, melocotón, melón.... Las que se rellenan son las empanadillas. Esto en plan dulce. Luego también se hacían para los hombres otras empanadillas gigantes, que se llaman "hornazos", rellenas de chorizo, éstas se las llevaban al campo para almorzar, eran auténticas bombas energéticas. Se hacían en cada casa y participaban todas las mujeres de la familia, en torno a la mesa camilla, eran reuniones entrañables y divertidas, allí se podían oir todos chismes y los disparates posibles. Por la mañana se preparaba la masa, que era un trabajo para forzudas, todo a base de puños hasta que la masa "casaba". Se dejaba reposar en un barreño de barro durante horas y ya por la noche después de la cena era cuando todas nos poníamos a preparar las bollas, teníamos moldes de diferentes formas, de corazón, de estrella, redonda con hueco en medio, los de las empanadillas..., las íbamos colocando en latas, que eran las que luego iban al horno. Las bollas eran cubiertas con adornos tipo clara de huevo batida y azúcar, confites de colores.... Una que nos gustaba hacer en especial era la llamada "pavita", se hacía con formas inventadas, casi siempre de lagarto y encima se ponía un huevo cocido, que se sujetaba al lagarto con dos tiras cruzadas de masa. Quedaba preciosa. Luego el domingo de resurrección y el lunes de pascua, que era cuando se salía al campo a pasar el día (se llama "ir de gira"), la broma era cascarle el huevo en la cabeza al que anduviera más despistado.
El caso es que en las casas donde había un luto, esta tradición no se cumplía, se suponía que era algo lúdico y en una casa de luto todo tenía que ser tristeza. Entonces, para que esas familias no se quedaran sin comer sus bollas, las vecinas les mandaban unas cuantas. Yo me acuerdo de chica haciendo el reparto que me mandaba mi madre, en un plato se ponían diez o doce piezas variadas, se tapaban con una servilleta y hala, a casa de la fulanita o la menganita, a decir: que de parte de mi madre aquí le traigo unas bollas para que las prueben, era como un disco rallado. Entonces la fulanita te daba las gracias y unas pesetillas de propina. A mí me daba mucha vergüenza ir a las casas, pero no me quedaba otra porque le tocaba impepinablemente a la más chica de la casa, así que mi hermana se salvaba.
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