mi abuela recomienda...

13 de octubre de 2009

Conoce a la vibrante Colombia




Más de 80 años llevo recorriendo caminos y ciudades, viviendo, gozando y llorando en esta tierra que amo y a la que deseo seguir aportando para que mis nietas y nietos disfruten los derechos por lo que tanto hemos trabajado y no se asusten, que diga, por los que hemos luchado.


Me dijo mi nieta que pronto, me parece que es a finales de noviembre, vendrán periodistas de muchos lugares de distintos continentes, gente que trabaja con el enfoque de género, lo que yo aprendí cuando ya tenía muchos años pero que había asumido desde hace tres guerras y un siglo.


En fin, todo esto para decirles que Colombia tierra querida, no es sólo lugar de conflictos o sitio de políticos que se quieren eternizar en el poder criticando a otros. No, no no, no es así. En este jardín vivimos gente trabajadora que crea y construye, hombres y mujeres enamoradas del paisaje de los Llanos Orientales, los atardeceres en la Costa Atlántica, de los cafetales de Risaralda...Bueno, no voy a dar geografía física y humana en dos líneas, sólo recomendar a nuestras visitantes, a nuestros amigos, que conozcan esta tierra que los acogerá, que recorran esta esquina de suramérica. ¡Bienvenidas! ¡Bienvenidos!


Una cumbia espera para que menee sus caderas, un café para que se concentre en esos sesudos debates, un aguardiente para que se entone y un buen sancocho para que conozca la comida paisa, o un viudo de pescado y una chancaca de postre ... Ya dije...¿Por qué será que me repito? No voy a dar una clase en dos líneas.


Trasieguen estos caminos que a lo mejor se animan y se quedan. ¡Disfruten! y despúes cuenten lo que vieron, comieron y vivieron. ¡Ah! y mucha suerte con ese encuentro.

9 de abril de 2009

Ser libres y amar en libertad







Esa urgencia de las mujeres de llegar a ser libres y amar en libertad, será una llave para una real transformación individual y social.

Quienes nos propusimos cambiar el mundo en aquellos maravillosos años de soñadoras, de soñadores, cambiarlo para que “el pueblo tuviese pan, tierra y libertad”, cambiarlo por nuevas estructuras, apuntarle a un gobierno socialista, lo hicimos siempre, pensando en lo colectivo y lo social.
Quisimos hacer la revolución y recuerdo aquel debate sobre si transformábamos el mundo o nos transformamos transformando el mundo. En fin, de todos modos apostamos por una nueva sociedad, dimos lo mejor de nuestra juventud, reíamos sin temor a nada y con la alegría de quienes viven reconciliados con la vida.
Cambio, revolución, cambio, cambio. ¿Hasta dónde era realmente una revolución? ¿Hasta dónde se trataba de un cambio? Los debates estaban dirigidos a la sociedad y no al hombre y la mujer y, cuando se hablaba de la individualidad, la nombrábamos en masculino: el hombre nuevo, por dar sólo un ejemplo
Hablábamos de las relaciones sociales y las demás quedaban sometidas a los intereses del colectivo, así las relaciones de pareja nunca fueron objeto de transformación como tampoco lo fueron las relaciones con los hijos e hijas o el concepto y vivencia del amor. Presente y muy presente, el patriarcado y el autoritarismo que se reproducían de acuerdo a los cánones establecidos -con manifestaciones abiertas o sutiles-.
Por aquellos años el feminismo irrumpió con fuerza, pero estábamos tan ocupadas, tan ocupados haciendo la revolución que no había tiempo para detenerse en “esas pequeñeces”, del cuerpo, el amor, el aborto, la anticoncepción, la autonomía, la diferencia…Hablábamos de igualdad y muchas mujeres queríamos conquistarla dentro de las organizaciones y lo hicimos en los partidos, en los sindicatos, en el movimiento, en la calle, en el campo, en la casa pero algo faltaba o algo no cuadraba.
No había tiempo para sí misma tampoco para sí mismo. Desde luego que contribuimos en los cambios de cada participante de los procesos por la fuerza de las acciones y el afán de transformaciones pero también llegaron influencias externas como los movimientos hippies y feminista –que también se alimentaron de esas otras experiencias-pero prevalecieron los conceptos conservadores y el moralismo cristiano, que hoy siguen presentes en la cotidianidad de cientos o miles de militantes de izquierda de aquel entonces.
Hoy encontramos a muchos dirigentes y lideresas que han ampliado un poco su visión pero no se atreven a dar el paso para asumir actitudes y un discurso que de verdad contribuya a revolucionar nuestra cultura, nuestro pensamiento, nuestra acción y sobre todo nuestro sentir. Quisiera imaginarme un debate-taller en el partido colombiano Polo Democrático sobre el cuerpo y el amor y simultáneamente el mismo debate en el Partido Conservador, el de la U y cuanta colectividad política exista en este país. ¿Cuál sería el resultado?
En su libro “Para mis socias de la vida”, Marcela Lagarde nos trae a Simone de Beauvoir en su crítica a Sartre: las mujeres mientras no vivamos desde “el yo misma” no podemos ser libres ni aspirar al amor en libertad.
Esa urgencia de las mujeres poder ser libres y amar en libertad será una llave para una real transformación individual y social. Ya empezó. ¿Podríamos acelerarla?

27 de diciembre de 2008

Brindemos y rumbiemos

Cuántos recuerdos se agolpan en el cuerpo cuando se anuncia el fin de un año y la llegada del otro; cuántos deseos de reuniones familiares, de vino, aguadiente, ron, wisky, tequila, mezcal y las diferentes bebidas que alegran el ánimo o comidas deliciosas que se esperan para festejar.
Una ligera o no tan ligera nostalgia se adhiere a la piel y un repaso por los corredores de la vida son parte de estos días decembrinos que tienen poco de regocijo hasta para quienes de verad creen en el nacimiento.
Son días de loca reflexión. Días de promesas para el año venidero, días de extraña alegría, de presencias ausentes, de...Interminable, interminableeee si continuamos porque ni para que hablar de los días de exagerado consumismo...
La verdad es que ni yo a mis años estoy para meditaciones, estoy para lo que hoy deseo recomendar y convocar: ¡Brindemos! Sí, brindemos por la vida, por el amor, por la libertad, por la justicia. ¡Brindemos por la amistad! Brindo por ti y por mí, brindemos y rumbiemos como si el áño terminara el 31 de diciembre.

30 de septiembre de 2008

Hermosearnos

Yo leo, leo y no encuentro palabras que inventamos en Colombia. No dejo de soprenderme como tenemos la cualidad de inventar verbos. Yo me hermoseo, tu te hermoseas...
Pero no voy a hablar de construcciones, palabras, sintaxis, neologismos y todos esos manejos de quienes escriben, yo voy a recomendar lo que la vida me enseña.
Cuando yo era joven, hablemos de menos joven y, ahora igual que antes, me encanta ponerme atractiva, digamos que me gusta hermosearme. Me alimento bien, pero no todas las mujeres pueden decirlo; duermo bien, tomo agua varias o muchas veces al día, hago ejercicios y procuro estar reconciliada conmigo misma.
Alguna vez que otras me tomo un vinito, unos aguardienticos, un wisky, en fin que me entono un poco o lo que haga falta en compañía, sí, con mis amigas y los muchos amigos que me llaman, o que yo visito y busco para ir al cine, de paseo o de tertulia.
Y sin más cháchara mis queridas amigas y lectores permítanme que recomiende una mascarilla de una cucharadita de avena disuelta en yogurt y un poco de panela raspada. Lo revuelves y te lo aplicas en rostro y manos de diez a quince minutos.
El resultado me lo cuentas cuando nos veamos.

6 de agosto de 2008

Viajar por Santander Colombia

Un viejo teatro en Socorro con el nombre de una rebelde en tiempos de la colonia.

La abuela recuerda lugares majestuosos que ha regalado la madre
naturaleza. A la derecha el Cañón de
Chicamocha a diez minutos de Bucaramanga, capital del departamento de Santander.
Parte superior, el parque El Gallineral en San Gil.


2 de junio de 2008

Fortaleza, paciencia y alegría para los malos tiempos

Para el tiempo que vive Colombia, muy largo por cierto, nos quedan algunos recursos: fortaleza, paciencia y alegría.

En la fortaleza encontraremos nuestra fuerza moral para continuar con el día a día que se presenta con pequeños logros, con el abrazo de un amigo, las palabras de una amiga, la solidaridad, el apoyo de quienes sienten como suya una pérdida porque como decía el poeta John Donne, no preguntes por quien doblan las campanas, doblan por ti.

Y con la fortaleza en una mano, llevaremos la paciencia en la otra, casi como una forma de sobrevivir para no quedarnos en el desespero que sólo atropella nuestras ideas y nubla los sentimientos. Dice un adagio chino que nadie espere sentarse a la sombra de un árbol que sembró el día anterior. Y no es porque la búsqueda de otro país empezara ayer, sino porque repensarlo desde otra óptica es reciente y construir lo que deseamos desde la justicia, tardará.

¿Alegría? No podemos quedarnos sólo en el dolor. Haremos nuestros duelos, lloraremos a nuestros muertos y exigiremos justicia. ¿Qué sería de Colombia sin su alegría, su humor ácido y sus rumbas? Parafraseando a Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida, ya tenemos bastante como para dejar de lado una sonrisa, un baile, un aguardiente…

No importa, desde la experiencia, esta abuela recomienda mantener la rebeldía con fortaleza, paciencia y alegría. No importa que lloremos, lloremos cuanto queramos.

16 de abril de 2008

Hacer nada

Un día cualquiera es bueno para hacer nada, sentarse frente al cerro, el mar, un árbol, tener contacto con la tierra, el agua de un río o sencillamente tirarse, tumbarse, abandonarse en un sofá, un colchón, una hamaca, un césped, una estera.

Compartir la soledad consigo misma, sentir que tenemos un corazón que podemos escuchar, un vientre sobre el que podemos posar nuestras manos, observar nuestras piernas y brazos, sentir todo nuestro cuerpo, sentirlo como propio, sentir nuestra capacidad de amar y ser amada, de entregarnos sin límites para aprisionar la intensidad de la vida.

Un día para sentir, no para pensar ni seguir adorando a la sacrosanta razón que hace perder los sentidos, que todo lo calcula, lo planifica y hasta define un día para hacer el amor.

Un día para estar de cara al sol sintiendo su tibieza o ardentía, bajo la lluvia, caminando para tomar conciencia de nuestra motricidad y no de hacia dónde se dirigen nuestros pasos. Caminemos para hacer conciencia de este privilegio no para exigir que nos lleven a seguir bajo la tiranía de “Producir, producir, producir”,

Tomemos un día para hacer nada y simplemente abandonarnos en los brazos de los sentidos y la vida.