24 de abril de 2006

Para vosotras, cuscús

Muy poética Farida Khataf, presentó en el espacio Maria Zambrano como aprendió a preparar de su abuela argelina, el cuscús

Hemos fusionado sabores y olores,
ancestrales pero sobrevivientes.
Convivencia de especies exóticas,
en una fuente de ercilla cálida,
ofrecida a paladares y miradas
abiertas a lo extraño, a lo nuevo.
Metemorfosis de la sémola,
en pasta untada con mantequilla
donde acunan legumbres y verdura multicolores.
La canela aprieta la mano a la pimienta,
y el garbanzo resbala al ver manar a
borbotones el aceite de oliva virgen.
Un plato bautizado cuscús
más que plato tradicional,
esencia de mujeres púdicas y sensuales,
presente siempre en ceremoniales

17 de abril de 2006

Para las plantas

Las plantas como tú o como yo, necesitan mucho cariño.
Me preguntarás cómo hacen las que crecen silvestres. Muy
sencillo, o están lejos de los atentados contra la naturaleza
o no les queda otro camino que hacerce fuertes.
Pero a lo que vamos.
El pasado fin de semana me visitaron tus amigas Concha, de Ciudad
Real, y Anita de Getafe. Les prometí que contaría mi sencillo
tratamiento para las plantas.
Como en los viejos tiempos, no tires las cáscaras de huevo,
las trituras y la revuelves con la tierra. Tus plantas te lo
agradecerán.
Y como supongo que tomarás unas ricas tazas de café caliente, humeante
-como aquellas que tomamos cuando abrieron este blog-, pues haces igual
que con los huevos, no tires nada.
El ripio del café también lo puedes regalar a tus plantas.
Hasta pronto y que prospere tu jardín.

Para las plantas

Las plantas como tú o como yo, necesitan mucho cariño.
Me preguntarás cómo hacen las que crecen silvestres. Muy
sencillo, o están lejos de los atentados contra la naturaleza
o no les queda otro camino que hacerce fuertes.
Pero a lo que vamos.
El pasado fin de semana me visitaron tus amigas Concha, de Ciudad
Real, y Anita de Getafe. Les prometí que contaría mi sencillo tratamiento para las plantas.
Como en los viejos tiempos, no tires las cáscaras de huevo, las trituras y la revuelves con la tierra. Tus plantas te lo agradecerán.
Y como supongo que tomarás unas ricas tazas de café caliente, humeante -como aquellas que tomamos cuando abrieron este blog-, pues haces igual que con los huevos, no tires nada.
El ripio del café también lo puedes regalar a tus plantas.
Hasta pronto y que prospere tu jardín.

11 de abril de 2006

Cuando tenemos prisa

Hoy tener tiempo es un lujo, por eso quiero recomendarles una comida rápida sin que sea gringa.
Quizá el nombre no guste a alguna gente, pero ni modo, así se llama: sudado.
Carne, la que se vaya a comer
papas o patatas y yuca (y se lo desea, un plátano macho maduro)
Zanahoria, cebolla, tomate, sal, cominos y azafrán.
Pónagalo todo en trozos en una olla con una taza de agua. Déjelo en el fuego hasta que esté blando. Tarda muy poco tiempo.
Puede comer y salir corriendo o terminar lo que tiene pendiente.
Eso sí, procure descansar más tarde.

3 de abril de 2006

Para cabello seco y maltratado

No piensen que se trata de una propaganda pagada. No, no. Usted misma...o usted amigo puede cuidar la plantita que tanto recomiendo. Sisisisisisi, no digo nada extraordinario, nada que no me haya enseñado el tiempo y la vida.
El asunto es sencillo: A una hoja grande de sábila (aloe vera) le extrae la pulpa -parecen cristales- y hace un batido con dos huevos.
Después de pasarlo por el cabello póngase a hacer la tarea que tiene pendiente en casa y después de dos horas, se da un buen baño.
Espero me cuente los resultados la próxima semana

27 de marzo de 2006

Para el dolor de cabeza

Decía Ramón, ese amigo suyo que parece que sabe de todo, que la palabra papa es quechua, y que los españoles la confundieron con la batata que conocieron en Haití. También me contó que en Irlanda, después de tres semanas de lluvia, entre 1845 y 1851, murió un millón de personas...Y ¿sabe por qué? Porque la gente se quedó sin papa para comer.
Pero hoy no vamos a hablar de cosas tristes. Déjeme que recomiende la papa contra el dolor de cabeza. Ponga atención mija:
Unas rodajas de papa sobre la frente y la sien, bien sujetadas por un pañuelo o un paliacate. Una vez se calientan, se cambian por otras frescas.
No tiene contraindicaciones.
Hágalo y me cuenta cómo le va a usted o a la gente que lee su...¿cómo me dijo que llama?
-Blog, abuela, blog.
-Pues eso, que le digan si les sirvió o no.

20 de marzo de 2006

Para la cruda, guayabo o resaca


Para esos males buscados les puedo recomendar hervir una taza de agua con dos cucharadas de linaza, conocida también como lino.
Bébanla con el fervor del que se ha pasado de copas por celebra sus 15, 30, 50 o sesenta tacos, por creer que matará una pena o exagerar una alegría. Por la razón que sea.
Y como sé que no van a dejar de beber (así sea de vez en cuando), entonces utilicen la misma agüita para mejorar la flora intestinal, pero mucho mejor si la dejan al sereno y la toman en la mañana.
¡Cuídense!

13 de marzo de 2006

Historias de siempre*

El muchacho tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia debía clavar uno detrás de la puerta.
El primer día clavó 37 clavos.
A la semana siguiente, a medida que aprendía a controlar su genio, clavaba menos clavos. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.
Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.
Los días pasaron, y uno cualquiera, el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. El hombre un tanto mayor, tomó de la mano a su hijo y lo llevó hasta la puerta. Le dijo:
-Has trabajado duro hijo mío pero mira esos hoyos en la puerta, nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices como las aquí ves. Tú puedes insultar alguien y retirar lo dicho y del modo como se lo digas lo devastarás y la cicatriz perdurará.
Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. Los amigos son joyas preciosas, además los has elegido tú. Hay que cuidarlos.

*Esta historia se la contó Sophia desde Suiza a su amigo Fernando Más, el periodista Zopilodones. Murió en Madrid, 2003

6 de marzo de 2006

Una buena taza de chocolate

La abuela recuerda que el chocolate es un buen remedio para combatir el frío, para mejorar el ánimo y para mantener un cabello sano.
-¿Cómo se prepara?
-Sencillo, sencillo.
Un cuarto de panela para tres tazas de agua. Póngalo a hervir y cuando esté listo añada unas rajitas de canela, un poco de nuezmoscada rayada, cinco clavos y desde luego seis tabletas de chocolate sin dulce.
Déjelo hervir una vez y bata con molinillo, si, si, de los antiguos que todavía los venden. Regrese la vasija al fuego y bata de nuevo después de que suba. Repita por tercera vez la operación.
-Abuela, ¿por que debe hervir tres veces?
-Pa´que no le duela el estómago.
Sólo queda que lo sirva con unas ricas arepas y si lo prefiere, pues pan.
-Yo sé que venden un buen chocolate para hacerlo como a mí me gusta, en Colombia y en Galicia.

27 de febrero de 2006

Bailar y bailar

Las exigencias a las cuales estamos sometidas conducen a la ya conocida frase: “tengo un cansancio…” o “¡Qué estrés!” Sólo pronunciarlas en voz alta significa el reconocimiento de un estado y el anuncio de una necesidad: no hay salud corporal ni mental.
En medio de tanta exigencia externa, el deseo de cumplir una meta o responder al trabajo cotidiano hace olvidar a hombres y mujeres que “mi cuerpo también se llama yo” y que sufre las duras jornadas a las que lo sometemos, aunque lo más lamentable es que no lo conocemos y olvidamos que la afección de una parte tiene efectos en el todo.
En nuestro cuerpo cargamos toda la inflexibilidad que acumulamos a lo largo de nuestra vida.
Me leyó unas palabras de Wilhelm Reich, en su libro Función del orgasmo, “Toda rigidez muscular incluye la historia y la significación de su origen. Su disolución no sólo libera la energía (…) sino que también trae a la memoria la situación infantil en que se ha producido la inhibición”.
Mi abuela, descubrió recientemente a Reich y la tiene dándole vueltas la cabeza. Es una buena lectora, pero además tengo la fortuna que comparte conmigo sus inquietudes.


-No conocemos nuestro cuerpo -dice la abuela- no lo tocamos. Se nos ha prohibido y no lo mimamos, pero para estar bien es preciso que él esté bien, y una manera sencilla, fácil y placentera es bailar y bailar, así baile sola: concentrarnos en las sensaciones que bailar despierta, cerrar los ojos, relajarnos, mover nuestros músculos, dejarnos llevar por la música, lo que según Osho puede hasta permitir la meditación. Yo bailaba con mis hermanas y cuando tu abuelo estaba de buenas pulgas, pués con él.

- Abuela, en muchos países existe una patriarcal costumbre: las mujeres esperen que las “saquen a bailar”, como si no fuese un deseo y un derecho que se puede conceder, y dejamos que los hombres escojan como si de una vitrina se tratase.

- Mija, las mujeres debemos aprender que si él puede escoger, yo también puedo escoger a alguien o bailar sola para hacer del baile un disfrute y una terapia.

-Abuela, ¿tuvo problemas en su juventud por la forma de bailar?

- Donde viví cuando su madre era pequeña no. Los negros no tienen esos prejuicios, pero luego en otras ciudades sí.

- Se lo pregunto porque el baile y la sensualidad siempre han marchado juntos.

- Y ¿quién dijo que debemos separarlos? Debemos dejar de lado esa dureza que tenemos con nuestro cuerpo. Frente al espejo lo único que se nos ocurre es: “Qué barriga tengo”, “cómo tengo de estrías”, “si tuviese un poco más de…”.

Disfrutemos del baile, solas o acompañadas y, como Isadora Duncan, trastoquemos los cánones, reivindiquemos nuestro cuerpo, nuestra feminidad, y olvidemos la belleza perfecta que corresponde a la oferta y la demanda.

20 de febrero de 2006

Aprender de la naturaleza

-Mija, le veo un poco encorvada la espalda. Sabrá que tenemos la tendencia a acumular una buena parte de nuestras emociones en esta zona. Es como si pensáramos que esa parte del cuerpo es un saco o costal y ahí va todo lo negativo.
No se complique la vida, observe la naturaleza, ella es sabia y le da un descanso que no le proporciona tanto negocio y artilugios que anuncian por ahí.
Camine descalza para que descargue y reciba de la tierra, descanse su espalda acostada sobre la arena o el césped, mire el cielo y juegue con las nubes. Siga el proceso de las semillas y fíjese que el crecimiento va a su ritmo; sienta e interiorice la corriente del río y déjese llevar...

13 de febrero de 2006

¿Sobre sexo?

-¿Qué lees abuela?
-Mija, algo que debiera estar leyendo usted y no yo. Antes no tenía tiempo para estas cosas porque, fíjese, el cura decía que era pecado, a los papás y a las mamás les comía el coco con tanta tontería...
-Estoy curiosa abuela, me deja ver lo que lee.
-más bién escuche:
"Para Reich, la energía sexual era la energía más sublime, y la libertad sexual, la más elevada de todas las aspiraciones".
Fíjese mija que para este señor -que apenas conozco ahorita-, la persona saludable es la que se dedica con regularidad a un intercambio sexual amorosamente libre de inhibiciones...Menos mal, y a pesar de los pesares, no tengo de que quejarme.

6 de febrero de 2006

Descanse mija, descanse

Mija, descanse. ¿Por qué le cuesta tanto hacer pereza?
Yo trabajo desde que me conozco. Mi papá decía que "la pereza es la madre de todos los vicios".
Yo me pregunto ahora, ¿qué tiene de malo tener algún viciecito?
No somos diosas, no somos perfectas. Descanse mija. ¡Qué viva la pereza!

30 de enero de 2006

Caminar y caminar



En el campo, en El Retiro, en la montaña o en el pueblo, la abuela recomienda caminar y caminar para la salud física, mental y del alma.

23 de enero de 2006

La constancia

Los años van dando calma, o ese es el caso de mi abuela que ante la impaciencia de hijos y nietos no se cansa de repetir:
-Mijitos, por qué tanta prisa. Relájese e insista que "la constancia vence lo que la dicha no alcanza"

16 de enero de 2006

Los refranes de la abuela

El pasado viernes, en medio de mi urgencia cotidiana hice varias preguntas a mi abuela. Se puso el abrigo y me invitó a salir al parque.
Caminamos una calle sin pronunciar palabra, miró al cielo con una luna rodeada por varios círculos, sus casas, según ella, y sin mirarme, dijo:

-La paciencia es amarga pero da frutos.

Me quedan mis dudas. ¿La sóla paciencia? Esperaré. Hacía demasiado frío para...

11 de enero de 2006

Para la garganta

Dice mi abuela que para ese malestar de garganta nada mejor que un quemadito de ron. ¿Cómo se prepara?
A una copa de ron le pasas una cerilla hasta que salga el fuego.
Aparte calientas el zumo de un limón.
Revuelves las dos sustancias con una cucharada de miel de abejas.
Te lo tomas y guarda la botella para otro día.
Si lo deseas puedes escribir otro final.